No me gusta dejar que me olvides, ni tú quieres hacerlo tampoco.
Una imagen.
Una frase.
Una sonrisa.
Te cuesta mucho admitir que te gusto, y aún así yo me río al saberlo.
Tú me gustas.
Me revives.
Me acompañas.
Y lamento
En la piel
En la sangre
No poder susurrarte al oído, o que escuches mi risa en la cama.
Y agradezco
Tus mensajes
Mis respuestas
Que nos sacan a ratos del ruido, que supone el girar de los días.
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