Porqué me obligas a ser fuerte
cuando no lo soy
Porqué me obligas a ser roca
cuando soy de piel
Porqué me obligas a ser firme
cuando me seduces
Porqué me afirmas que me quieres
para irte después
jueves, 24 de marzo de 2016
jueves, 17 de marzo de 2016
Escudo
Y por qué has metido aquí en mi cama
Y por qué te has colado entre mis sábanas
Yo anhelaba el calor de unas caricias
Pero había aceptado no sentirlas
Yo soñaba palabras de cariño
Pero había asumido no creerlas
Y aquí estoy. En esta cama vacía
donde ayer en tus brazos me mecía
Y por qué te has colado entre mis sábanas
Yo anhelaba el calor de unas caricias
Pero había aceptado no sentirlas
Yo soñaba palabras de cariño
Pero había asumido no creerlas
Y aquí estoy. En esta cama vacía
donde ayer en tus brazos me mecía
¿Lo harías?
-¿Serías capaz de entrar en mi casa y sin siquiera saludarnos quitarte la ropa y comerme la polla?
Que menos que reír para mis adentros...
-¿Serías capaz de hacerlo?
-Podría hacerlo.
-¿Como una puta?
-No como una puta.
-Tú desnuda y yo vestido.
-Podría hacerlo. Pero no como una puta.
-Claro que sería como una puta... ¿Entonces lo harás?
-Si me lo pides.
-Ya te lo he pedido.
De nuevo mi risa callada.
-¿Y bien?
-Si me lo pides cuando llegue... tal vez.
-Eso no es decir nada...
Y es que hay que saber pedir las cosas....
Que menos que reír para mis adentros...
-¿Serías capaz de hacerlo?
-Podría hacerlo.
-¿Como una puta?
-No como una puta.
-Tú desnuda y yo vestido.
-Podría hacerlo. Pero no como una puta.
-Claro que sería como una puta... ¿Entonces lo harás?
-Si me lo pides.
-Ya te lo he pedido.
De nuevo mi risa callada.
-¿Y bien?
-Si me lo pides cuando llegue... tal vez.
-Eso no es decir nada...
Y es que hay que saber pedir las cosas....
Deseaba probar...
Se encontraron una tarde de invierno, sin pretenderlo. Él buscaba tan sólo una noche sin más, ella sólo se dejó llevar. Y es que deseaba probar lo que él ni tan siquiera sabía que iba a ofrecer.
Y pasaron las semanas, se buscaron a cada rato perdido. Y se encontraron a cada instante.
Él era todo ternura, todo dulzura. La hizo sentir tan importante que le sanó algunas grietas. Él era un inconsciente que le dijo mil veces que la quería, que la miró como el que cree haber encontrado el mayor tesoro.
Y ella se lo ofreció todo. Con una salvedad... Y es que ella sabía que él ya amaba a otra. Lo sabía más que él. Y se mantuvo enrocada, sin creer una palabra. Porque no importaba darse, pero sí importa perderse.
Así se acabó lo nuestro
Sigo sintiendo cierta curiosidad por lo que no hicimos...
Tú me reclamabas puta, y... yo soy ama, yo soy dueña.
De todos modos, te quedaba grande, dominar en nada...
Esgrimías frases obscenas... y luego te bloqueabas.
Sigo sintiendo curiosidad, por ese digo y no hago...
Que nos llevó a desencuentros, y en nada nos encontramos.
Te faltó mirar de frente, y admitir lo que querías.
Y así se acabó lo nuestro, sin siquiera comenzar.
Tú me reclamabas puta, y... yo soy ama, yo soy dueña.
De todos modos, te quedaba grande, dominar en nada...
Esgrimías frases obscenas... y luego te bloqueabas.
Sigo sintiendo curiosidad, por ese digo y no hago...
Que nos llevó a desencuentros, y en nada nos encontramos.
Te faltó mirar de frente, y admitir lo que querías.
Y así se acabó lo nuestro, sin siquiera comenzar.
martes, 15 de marzo de 2016
Me gustas
No te lo he dicho nunca pero te has colado dentro. Recuerdo el primer día que me hablaste. Recuerdo tus bromas. Tus piques, tus saludos.
Recuerdo tu insistencia. Y que siempre supiste parar a tiempo.
Recuerdo aquel enfado y casi un mes sin hablarte.
Y cuanto te eché de menos.
Quizá por eso no me aferré a un tonto orgullo y volví.
Me gusta.... todo aquello que me haces soñar.
Y si te soy sincera, lo que mas odio de ti es que no puedo pedirte más y lo respeto.
Detesto los kilómetros que nos separan y no saber a que hueles.
Y que no me escribas cuando estás mal.... porque es difícil contar esas cosas así.
Y no me gusta no poder pasar el brazo alrededor de tu cintura mientras damos un paseo.
Y al mismo tiempo me gusta haber llegado hasta aquí. Y que sea lo que sea que haya, es algo nuestro.
Me gustas tú.
Una foto
En ocasiones la realidad está teñida de sueños, de irrealidades.
A veces basta ver una foto y devolverle la sonrisa, acariciarla.
Me he cansado de luchar contra la nada, y ya sólo acepto.
Esquivo a ratos y a ratos extraño. Te extraño a ratos...
A veces basta ver una foto y devolverle la sonrisa, acariciarla.
Me he cansado de luchar contra la nada, y ya sólo acepto.
Esquivo a ratos y a ratos extraño. Te extraño a ratos...
miércoles, 9 de marzo de 2016
Curiosidad
El ruido de las conversaciones se había convertido en un telón de fondo amortiguado por la espera. ¿La espera de qué exactamente? No estaba segura.
Frente a mí, estaba él, comiendo tarta y echando balones fuera a unas preguntas que no tenían mucho sentido. Ni tampoco sus respuestas.
Yo había hablado con él las últimas semanas de forma ocasional. Pero nadie lo sabía. Y es que hay cosas que simplemente no existen.
Entre el comedor y la entrada, de pie, simulamos no tener prisa. Simulamos no saber nada. ¿Nada de qué?
Cuando dije que me iba, él se lanzó hacia la calle, pero a mí me retuvieron. ¿Qué pretendía él?
Casi diez minutos estuvo hablando con el anfitrion en la puerta. Y yo esgrimiendo excusas.
Al salir le vi a lo lejos, a unos veinte metros. Al dirigirme a mi coche se giró y se paró.
Me acerqué con la curiosidad de qué quería. Yo creo que ni él lo sabía con certeza.
-Creía que nunca ibas a salir. -y sin más me besó. Sin preguntar. Sin pedir permiso. Sin pensar.
Frente a mí, estaba él, comiendo tarta y echando balones fuera a unas preguntas que no tenían mucho sentido. Ni tampoco sus respuestas.
Yo había hablado con él las últimas semanas de forma ocasional. Pero nadie lo sabía. Y es que hay cosas que simplemente no existen.
Entre el comedor y la entrada, de pie, simulamos no tener prisa. Simulamos no saber nada. ¿Nada de qué?
Cuando dije que me iba, él se lanzó hacia la calle, pero a mí me retuvieron. ¿Qué pretendía él?
Casi diez minutos estuvo hablando con el anfitrion en la puerta. Y yo esgrimiendo excusas.
Al salir le vi a lo lejos, a unos veinte metros. Al dirigirme a mi coche se giró y se paró.
Me acerqué con la curiosidad de qué quería. Yo creo que ni él lo sabía con certeza.
-Creía que nunca ibas a salir. -y sin más me besó. Sin preguntar. Sin pedir permiso. Sin pensar.
domingo, 6 de marzo de 2016
Besos
Me gustan los besos urgentes.
Esos que te urgen a pedir más.
Esos que desgarran la ropa
Que te empujan a la cama
Que te muerden en la boca
Me gustan los besos calientes.
De los que te hierve la sangre.
De los que se abren camino
Los que te arquean la espalda
Y que te arrancan gemidos
Me gustan los besos ardientes.
Que inmovilizan mi cuerpo.
Y que te claman que invadas
Besos que marcan tu espalda
Cuando asestas tu estocada
Cuento de primavera
Afuera estaba oscuro. Había caído la noche de forma silenciosa. La oscuridad en la carretera apenas era rota por los faros de algunos coches. Y en el interior de la pick up se escuchaba música rock entremezclada con un leve chirrido de fondo.
Avanzaban en dirección a la ciudad, y la negrura no tardaría en tornarse en violencia lumínica que violaría el ambiente sin ningún pudor.
Me fijé en como los árboles se destacaban más oscuros contra un cielo sin estrellas. Las nubes no eran densas, pero tapaban los astros.
Y de nuevo fui sincera, como tantas otras veces. Como en tantos otros sitios. Como tantas otras cruces.
-Yo no soy como tú crees...
Y es que no debería juzgarse a nadie por su apariencia. Ni por lo que te hace sentir si la respetas, si no la invades. Deberías saber que corren mareas, bajo apariencias calmadas.
Lo que tú ves en mí no es tan sencillo.
Cómo entender sin más que si te sientes bien es parte de mi influjo. Que te sientes en casa aunque no haya nada.
Cómo no ves que es espejismo mi esencia. Y cual marino iluso escuchas las sirenas.
Cómo te explico que el miedo te vuelve arisco. Que tus palabras sacan mis garras. Que no las uso porque te entiendo. Que ten cuidado, que te he avisado.
Que vivo alerta, que me han herido.
Cómo te explico lo que no has visto.
-Pues conmigo siempre has sido así.
Se veían las luces al fondo.
Te he dado un voto de confianza, no me lo rompas. Sólo espero que hayas entendido.
Avanzaban en dirección a la ciudad, y la negrura no tardaría en tornarse en violencia lumínica que violaría el ambiente sin ningún pudor.
Me fijé en como los árboles se destacaban más oscuros contra un cielo sin estrellas. Las nubes no eran densas, pero tapaban los astros.
Y de nuevo fui sincera, como tantas otras veces. Como en tantos otros sitios. Como tantas otras cruces.
-Yo no soy como tú crees...
Y es que no debería juzgarse a nadie por su apariencia. Ni por lo que te hace sentir si la respetas, si no la invades. Deberías saber que corren mareas, bajo apariencias calmadas.
Lo que tú ves en mí no es tan sencillo.
Cómo entender sin más que si te sientes bien es parte de mi influjo. Que te sientes en casa aunque no haya nada.
Cómo no ves que es espejismo mi esencia. Y cual marino iluso escuchas las sirenas.
Cómo te explico que el miedo te vuelve arisco. Que tus palabras sacan mis garras. Que no las uso porque te entiendo. Que ten cuidado, que te he avisado.
Que vivo alerta, que me han herido.
Cómo te explico lo que no has visto.
-Pues conmigo siempre has sido así.
Se veían las luces al fondo.
Te he dado un voto de confianza, no me lo rompas. Sólo espero que hayas entendido.
Lo que ves es la ternura. La dulzura.
Ves las caricias.
Las sonrisas.
Los besos a ratos, jadeos callados.
Lo que ves es la distancia. Es el respeto.
Tú ves mis pausas.
Ves mis ofrendas.
Ves que no juzgo, porque no aferro.
Lo que no entiendes es que es espejismo.
No soy distinta.
Soy cualquier otra.
Soy peligrosa, cual alma herida.
Te echo de menos
Te echo de menos. Aunque no fueras nada.
Te echo de menos.
Echo de menos cómo me sentía. Cómo me sentía.
Echo de menos lo que me ofrecias.
Echo de menos tus abrazos tontos. Que a ratos me dieras
lo que echo de menos.
Y es que te di paso dentro de mi escudo. A ratitos tontos
dentro te metías.
Y te echo de menos. Pero yo lo entiendo.
martes, 1 de marzo de 2016
Tú me gustas
No me gusta dejar que me olvides, ni tú quieres hacerlo tampoco.
Una imagen.
Una frase.
Una sonrisa.
Te cuesta mucho admitir que te gusto, y aún así yo me río al saberlo.
Tú me gustas.
Me revives.
Me acompañas.
Y lamento
En la piel
En la sangre
No poder susurrarte al oído, o que escuches mi risa en la cama.
Y agradezco
Tus mensajes
Mis respuestas
Que nos sacan a ratos del ruido, que supone el girar de los días.
Una imagen.
Una frase.
Una sonrisa.
Te cuesta mucho admitir que te gusto, y aún así yo me río al saberlo.
Tú me gustas.
Me revives.
Me acompañas.
Y lamento
En la piel
En la sangre
No poder susurrarte al oído, o que escuches mi risa en la cama.
Y agradezco
Tus mensajes
Mis respuestas
Que nos sacan a ratos del ruido, que supone el girar de los días.
Tic, tac
Te mueres por verme.
Recuerdas el antes, sueñas el después.
Tal vez ya queda menos.
Tic, tac.
Me pides más cosas, me ofreces también.
Veremos...
Recuerdas el antes, sueñas el después.
Tal vez ya queda menos.
Tic, tac.
Me pides más cosas, me ofreces también.
Veremos...
La suerte
Y de entre todos, eres justo al que no esperaba.
Ni tan siquiera te había imaginado.
Pero no hice preguntas ese instante.
Que no me habías imaginado así, dijiste.
Ay... Te permití aferrar la fantasía.
Más ya veremos, que dice la suerte.
Ni tan siquiera te había imaginado.
Pero no hice preguntas ese instante.
Que no me habías imaginado así, dijiste.
Ay... Te permití aferrar la fantasía.
Más ya veremos, que dice la suerte.
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