sábado, 21 de noviembre de 2015

Echaba de menos la charla

Ha sido mágico
Que me incluyeras
Que me contaras
Sentirme ahí

Que por un rato
Y en tus palabras
Me permitieses
Sentir que estoy

Y es que echaba de menos la charla
De las cosas que menos importan
De banales sucesos del día 
Del cansancio que nos trae la noche 

Y es que a ratos es como una caricia
Que me incluyan en frases muy tontas
Que me lleven hasta esos recuerdos
Que han grabado con el pulso firme

Te voy a hacer un poema

Te voy a hacer un poema
Que te recuerde quién soy
Te voy a hacer un poema
Para decir que no estoy


Te voy hacer un poema
Que te acaricie la piel
Que te susurre entre líneas
Mientras lo leo despacio


Voy a decirte en dos versos
Que me fundí entre tus besos
Que te grabé en mis jadeos
Y que ahora eres recuerdo

Alquimia de ese deseo
Que se quemó entre las sábanas
Que se imprimió en las almohadas
Y escapó por las ventanas

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Libre

Baja
Por mi columna
Sube
Por mi garganta
Preso
Entre mis puños
Libre
Justo en mi sexo

Clamo
Deseo sin nombre
Callo
Que me deshago
Tuya
En ese instante
Libre
Para entregarme

domingo, 1 de noviembre de 2015

Imaginar

Me gusta imaginar lo que haría contigo si de nuevo estuviera allí.  No porque lamente nada, sino porque es divertido imaginar.
Me gusta imaginar que me subo en tu regazo, y que tus manos me abrazan... y que bajan por mis muslos.
Me gusta imaginarnos con menos ropa, y mira que es decir mucho. Me gusta imaginar tu aliento y el mío.

Me gusta recrearme en ese beso que es el previo. Me gusta la tensión de mis piernas al elevar mis caderas.
Me gustan tus manos. Tu boca. Tu barba. Me gusta lo fácil que se te siente adentro. Tan fácil....
Me gusta derramarme despacio.  Y me gusta arquearme asida a ti. Me gusta imaginar que me besas.

Me gusta que no hicieramos eso. Que anhelemos el calor. Que te imagines mi espalda.
Me gusta que somos más que eso. Que hablemos de mil cosas. Saber que estás ahí.
Me gusta que vayas a venir. Aunque no sepas cuando.  Me gusta tu palabra. Me anhelo entre tus manos.

sábado, 31 de octubre de 2015

Caricias de terciopelo

Me desperté sin saber porqué. La habitación seguía a oscuras y en la calle apenas se escuchaba el sonido de los coches. Alargué la mano y encendí el móvil para saber la hora. Las once y veinte. Era pronto pero yo hacía más de una hora que dormía.
Me fijé en el simbolito que arriba a la izquierda de la pantalla me avisaba de porqué me había despertado.sonreí medio dormida mientras desbloqueaba la pantalla y abría el mensaje. "Toc toc". La última semana había visto varios de esos mensajes cuando me despertaba a las siete de la mañana, algo dentro de mí se negó a seguir durmiendo.

Un par de frases más tarde y el teléfono comenzó a pitar con el sonido de la vídeo llamada. Le echaba de menos estos últimos meses. Saberle tan lejos y en cierto modo tan cerca siempre me ha gustado. Hay algo especial con el cordobés. Algo que me hace sentir bien cuando se acuerda de mandarme algo que le ha gustado para hacerme reír. O cuando me provoca con imágenes sugerentes. O cuando me escandaliza con imágenes obscenas.
Me gusta porque siempre que hablamos me deja un sabor de boca dulce, y eso que una vez me enfadé tanto con él que pasamos dos meses sin hablarnos. Hasta que se me pasó. Y me gusta porque confío en él.
Así que cuando le vi sonreír en la pequeña pantalla de mi móvil me sentí bien. Echaba de menos esa sonrisa que busca provocar. Ese levantar las cejas y esa mirada de quiero comerte. Claro que también me lo dice, pero me gusta cuando lo dice sin palabras.

Decir que se nos fue de las manos sería mentir absolutamente. Lo buscamos con alevosía. Nos sentimos sin tocarnos, y nos susurramos caricias de terciopelo.
Y cuando volví a cerrar los ojos sonreía, y en la retina su sonrisa.